
En los albores del siglo XVI un grupo de naturales fueron trasladados de Pachacamac a la provincia de Lima. La huerta en que los ubicaron pertenecía a Hernán Gonzáles. Por la proveniencia de sus habitantes llamaron a esa zona "Pachacamilla".
A mediados del siglo XVII se instaló en Pachacamilla una cofradía. Una cofradía era una asociación que tenía por objetivo la atención de los enfermos y el entierro de los muertos. Tal institución requería, en la mayor parte de los casos una autorización del rey o del obispo diocesano, aunque ya en el siglo XVII había cofradías cuyo surgimiento había sido espontáneo.
Puede suponerse que por influencia o encargo de la cofradía, se pintó en uno de los muros la imagen del Cristo crucificado. El mural permaneció y en los primeros tiempos gozó de la veneración de toda la cofradía.
El 15 de noviembre de 1655, se produce un sismo de características fuertemente destructivas, sin embargo, el muro en que había sido pintada la figura de Cristo crucificado no había sufrido ningún daño. Desde el año 1670 una persona de nombre Antonio León toma a su cargo el cuidado de la imagen, aunque sus pocos recursos no le permitieron hacerle mayores ornamentos a la imagen. Se cuenta que adolesciendo de un tumor mortal se dirigía todos los días hacia el muro y rezaba con fervor a la imagen. Poco tiempo después, sanó. Los integrantes de la cofradía se juntaban los viernes y entonaban el salmo Miserere. Algunas veces se entonaban canciones acompañadas de instrumentos. La algarabía y el espíritu festivo de los negros era tan distante de la seriedad, poco vital, de los españoles cristianos, que Vargas Ugarte en su libro de aliento fuertemente racista, comenta que: "Era indudable que pese a los cuidados de Antonio de León, el sitio era poco decente".
"El del Cristo de Pachacamilla es un culto que se impuso al margen del clero. Los criollos aceptaban las imágenes y la milagrería, pero no aceptaban a los negros, el sector del cual provenía este culto".
Y precisamente el propio León se dirige a la autoridad eclesiástica para presentar su queja contra esas manifestaciones de algarabía desbordante de los negros de la cofradía. Luego de una investigación sumaria por parte del representante de la Iglesia Católica, el Promotor Fiscal del Arzobispado José de Lara y Galán, el Provisor, manda borrar la imagen.
Casi a mediados de septiembre, el promotor fiscal acompañado por un pintor, un notario y un oficial se dirige a borrar el mural. El cronista Antuñano cuenta que primero subió el pintor y sufrió un desmayo, quiso volver a intentarlo pero no pudo, pues se quedó paralizado al subir la escalera. Luego fue reemplazado por un oficial, pero le sucedió algo parecido. Un tercer hombre intentó ejecutar la orden pero sufrió una alucinación, a lo cual se sumó el cambio climático que se produjo en ese momento: el día se nubló y cayó una lluvia densa.
Luego de estos incidentes el Conde de Lemos mandó a que se retocara el mural. Se aceptó, entonces, su condición sacra.
"La imagen del Señor de los Milagros resistió, posteriormente, dos terremotos intensos: el de 1687 y el del año 1746. El terremoto del 20 de octubre de 1687 produjo rajaduras y desmoronamientos en la capilla, pero el sagrado mural quedó incólume". Fue así que Sebastián de Antuñano inicia la procesión con una réplica de la imagen dando origen a las tradicionales procesiones de octubre. La imagen no sufrió modificaciones por sismos, pero ha sido la mano del hombre la que lo ha hecho, pues se le añadieron las imágenes del Padre, del Espíritu Santo, y se rehizo la imagen de la Virgen de las Nubes.
Elizabeth Espezúa Echevarría. Práctica y vida religiosa de los cargadores del Señor de los Milagros. (Capítulo 1, Tesis de Licenciatura en Antropología, UNMSM) 2004.
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ESPECIAL DEL MES: Reseña histórica de la Hermandad de los cargadores del Señor de los Milagros
jueves, 2 de octubre de 2008
Publicadas por Claudia Canchaya a la/s 7:44 a. m. 0 comentarios
Etiquetas: Especial del mes
ESPECIAL DEL MES: La fiesta del Santiago
domingo, 29 de junio de 2008
Es una de las celebraciones más tradicionales de los Andes. En nuestro país, el apóstol Santiago, conservando briosos caballos y lujosos ensillados, mata al Amaru luego de una feroz lucha. La fiesta de este patrón para los pueblos de la serranía comprende una singular ofrenda a los cerros.
Una de las celebraciones más importantes de la región andina del Perú (sobre todo, centro y sur) es la fiesta del Santiago. Esta celebración netamente andina, relacionada con la actividad ganadera, se reviste actualmente con formas de la religión cristiana. Es decir, la superposición del patrón de España, el apóstol Santiago, fue una medida para canalizar la devoción o reverencia indígena que cada familia de la comunidad debe rendirle a los cerros tutelares de un pueblo como son el wamaní, apu, auki, ruwal, tayta orqo y tayta shanti. El Santiago Matamoros, héroe de la resistencia española contra los árabes, se transformó en el Santiago Mataindios, ayudante celestial que, montado en un caballo blanco, arremetía con su espada o carabina a los indios “paganos”. Se quiso conseguir una conquista mental, ideológica que impusiera las divinidades e instituciones de la cristiandad. El apóstol Santiago fue instalado como patrón de la festividad de los animales que los habitantes de los Andes celebraban en julio y agosto. Sin embargo, desde la “visión de los vencidos”, la recepción de una divinidad “otra” en su festividad ganadera significó un desplazamiento –más de formas que de contenidos– en una compleja organización ritual.
Existen actualmente mitos que explican o dan cuenta del lugar que llegó a ocupar el apóstol Santiago en la cosmogonía andina. Por ejemplo, se han recogido mitos en Huancayo (Junín), de los que uno de ellos dice: Cuando el cielo comienza a oscurecer y amenaza tempestad se abren los cerros y sale Amaru. Los vientos se juntan y entre todos halan al demonio, el cual tiene forma de culebra y sube a los cielos. A cada salto, Amaru vomita granizo. Santiago apóstol entonces monta su caballo como nieve, galopa sobre las nubes y llega a confundir al demonio. Santiago tiene una hermosa carabina y con ella lanza balas de oro. La serpiente se escurre por entre las nubes seguida del apóstol. Al fin desfallece y muere. Cae en sitios solitarios. Nadie ha visto los pedazos del demonio. La tierra en silencio se abre y la traga. En este texto, el Amaru representa al orden anterior del mundo que ha antecedido al estado actual de la humanidad. Cuando el apóstol Santiago vence y destroza al Amaru, cumple un papel reordenador.
1 Los “preparativos” empiezan un mes antes de la fiesta. La gente del pueblo alista el maíz de jora y contrata a los músicos. Después prepara la chicha y confecciona las cintas en proporción al ganado hembra. Cuando faltan uno o dos días, recoge flores especiales de la puna, como la wila wila (que simboliza al carnero y cuyo extracto sirve como éter para que el animal no sienta dolor cuando le horaden las orejas), la lima lima (que simboliza a la vaca y se relaciona con la facultad del habla) y el waylla ichu o paja de la puna (considerado como las barbas del tayta orqo y que simboliza el aumento de todos los animales). Durante estos días, el ambiente es festivo, pues están los músicos.
2 En la “víspera”, un día antes del día central, todos se reúnen en sus casas. Toman, cantan y bailan hasta el amanecer. La ceremonia principal es el velatorio de todos los objetos (flores, coca quintu, cintas, trago, maíz, frejoles de colores, caramelos, illas [pequeñas piedras que se dice protegen a los ganados y tienen la forma de éstos], etcétera), que se utilizarán en los rituales, colocados sobre una manta especial, encima de una mesa grande o hatun mesa. En algunos casos, sobre la mesa ceremonial, se coloca un retablo con la imagen del apóstol Santiago y San Lucas. El capitán dirige la ceremonia y están presentes los miembros de la familia, compadres y amigos. Todos los presentes ponen dinero en unos pañuelos que se amarran y se guardan en el retablo. A partir de la medianoche, a cada persona reunida se le da un puñado de coca, del que escogerá las hojas más hermosas, enteras y redondas. Éstas simbolizan un animalito más que aumentará el ganado. Estas hojas se llaman coca quintu y piden que se conviertan en una vaquita o un carnerito más. El resto les sirve para masticar. Junto a las flores, que aparte de su belleza o utilidad tienen un valor simbólico, destaca la hoja de coca, que el ritual la eleva a ser considerada una planta sagrada por excelencia. Al igual que las flores, el valor de la coca es doble. Tenemos esencialmente sus efectos terapéuticos sacados a relucir por el masticado. Por esta razón, se le atribuyen facultades mágicas.
3 Al “amanecer” o lucy lucy (cuatro o cinco de la mañana), se queman montículos de arbustos denominados “chamizo”. Así, se anuncia el día de los animales. Al mismo tiempo van al corral y los despiertan, espantándoles y hablándoles. Y otra vez empiezan a bailar.
4 Durante el día, se lleva a cabo el cintado o cintachicuy, es decir, los dueños ponen las cintas a sus animales. Si éstos son de varias clases (vacunos, ovinos, auquénidos, etcétera), el cintado se efectúa en varios días. El cintado se hace principalmente a los animales hembras, pero para que el ritual esté completo, se pone también cintas o se adorna de otra manera a los machos. Esta ceremonia se hace al compás de la música. Incluso existe un género de música y danza, como el
ayra (copla con temática de homenaje al ganado), que se conoce en la región central con el nombre “santiago”.
ayra (copla con temática de homenaje al ganado), que se conoce en la región central con el nombre “santiago”.5 Después del cintado, el dueño de la casa u otra persona de autoridad inicia la despedida o chiku chiku de los animales, a los cuales se les arroja harina (machka) o frejoles e incluso flores, tal como se hace en una procesión de los santos cristianos. Por esto el Santiago es considerado también como un matrimonio entre los animales. Se lleva a éstos a sitios alejados para que coman pasto. El retiro de los animales es motivo de cantos que prolongan por más tiempo la alegría y el goce de la fiesta, en que se entrega también regalos y adornos a todos los participantes.
6 Por último, se realiza el cerrojoy, ofrenda o pago que se hace al cerro protector. Después de la despedida, el dueño de los animales, en cualquier momento, recoge las cosas que quedaron del velatorio y de la fiesta, y los lleva a enterrar junto al cerro, en el lugar donde se supone que está la puerta de entrada. Al dar las ofrendas al cerro, se entra en una relación de reciprocidad. Gracias a ésta, las personas ofrecen las cosas a una entidad superior, quien las retribuye con protección y una forma de bendición que hará al ganado sano y numeroso.
Fuente: Eugenia Quiroz C. En: Identidades, Reflexión Arte y Cultura No.45 - Suplemento del Diario Oficial El Peruano.
Publicadas por Claudia Canchaya a la/s 11:37 a. m. 0 comentarios
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ESPECIAL DEL MES: Qoyllur Rit'i un dios entre la nieve
domingo, 8 de junio de 2008
La peregrinación más importante de Sudamérica convoca anualmente a decenas de miles de peregrinos a los pies del imponente nevado Sinakara, en el Cusco, en una demostración única de fe y devoción: el señor de Qoyllur Rit'i, la estrella de la nieve.La peregrinación de Qoyllur Rit'i se lleva a cabo 58 días después del Domingo de Pascua, dos días antes del Corpus Christi y congrega a más de 50 mil peregrinos que llegan de lugares tan distantes como Bolivia, Ayacucho, Apurímac y Huancavelica.
Como toda celebración andina, aquí los ritos paganos se confunden con los católicos y cada acto de la fiesta está presidido por una solemnidad extrema. Cada nación busca hacer presente su origen con danzas o vestidos representativos.
Los pabluchas o ukukos merecen un párrafo aparte. Ellos son los guardianes de la fiesta; mitad hombres mitad osos, enfundados en sus trajes de lana multicolor y cubiertos con pasamontañas, se encargan de repartir los castigos y vigilan que no se falte el respeto al Señor de las Nieves.Son los pabluchas los encargados de recoger los trozos de hielo del nevado, que luego se convertirán en agua sagrada para los creyentes.
La fiesta termina con la bajada de los pabluchas y la misa de bendición. Las carpas se levantan y los caminantes regresan a sus pueblos con el agua bendita que regará sus campos y bañará a sus mujeres en busca de fertilidad, el don más sagrado que se puede obtener en estas tierras donde el hombre se le ha ocurrido vivir y crecer.
DATOS
Aérea: vuelos diarios a Cusco (1 h)
Altitud:
4,800 msnm
Temperatura:
Máx: 17°C
Mín: -2°C
Promedio anual: 11°C
Temporada:
Fines de mayo o principios de junio (movible)
Este año 2008: 12 de junio
Cómo llegar:
Para realizar la peregrinación es necesario llegar al poblado de Mayahuani, a 168 km (6 a 8 horas) del Cusco por la carretera que conduce a Urcos y Puerto Maldonado, y luego continuar por un desvío a los poblados de Pattca y Ocongate. Desde Mayahuani se realiza el ascenzo de 8 km hasta Sinakara.
Fuente del Texto:
2004, Walter H Wust. PERÚ TOP 100 Destinos Turísticos y Maravillas Naturales.
Publicadas por Claudia Canchaya a la/s 1:00 p. m. 1 comentarios
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